sábado, 23 de abril de 2011

La tumba del Alemán muerto, RP163, Salta, Argentina

Entre la Quebrada del Agua y Chuculaqui, en la márgen izquierda del camino se encuentra ésta solitaria tumba, que como era de esperar tiene una fascinante historia. Unos años por detrás del 30 un buque atracó en el puerto de Buenos Aires y como es costumbre, la tripulación bajó a tierra. Dos de ellos, vaya a saber por qué motivos, se atrasaron y perdieron el barco, que del Rio de la Plata continuaba viaje hacia el S para dar vuelta por el Cabo de Hornos para atracar luego en Valparaíso y Antofagasta. Esta navegación demandaba naturalmente varias semanas, desesperados, los dos marineros optaron por cortar camino y atajar su nave en Antofagasta. Tomaron el tren de Retiro a Tucumán, continuaron a Salta, y de allí ascendieron a un convoy que los acercaría al límite con Chile. Por ese entonces la punta de rieles de la construcción llegaba hasta un poco más allá de Olacapato, aunque desde allí resultaba posible avanzar un poco más usando los medios que tenian a su disposición los obreros de la construcción del C14. Llegado hasta Caipe el solitario viajero (que tal vez fueron dos, no se sabe a ciencia cierta) decidió seguir como fuera. Vanas fueron las advertencias de quienes conocían la Puna. El hecho es que, tras caminar un buen trecho, nuestro hombre de traje y valija, sucumbió al intenso frío, la falta de alimentos y agua. Su cuerpo fue hallado por algunos miembros de la familia Alegre, que residía un tiempo en la ciudad de Salta y un tiempo en la Quebrada del Agua. En el el bolsillo de su ropa encontraron una carta, dirigida a su madre, de ahí se supo que se llamaba Karl Wilmer y que tenía 28 años de edad. Los Alegre lo inhumaron, colocaron una cruz, y en años posteriores nunca dejaron de llevar cada tanto algunas flores de papel hasta aquella solitaria sepultura, que conserva un cristalito en donde se adivina una foto casi imperceptible.

4 comentarios:

  1. El paisaje, lo místico, las historias orales y el deseo de permanecer construyen esta imagen simbólica. Un sincero homenaje al hombre!

    ResponderEliminar
  2. Tuve el privilegio de hacer este viaje y recorrer la Puna que con el Sr. Alegre. Un guia de lujo. Muy interesantes las historias, Sobretodo los paisajes que son miles y diferentes en toda su extension. Impresionante. Aun sigo maravillada.

    ResponderEliminar
  3. Espectacular!!!, que bueno que hayas tenido esa experiencia, en cuanto a los paisajes creo que son los mas motivantes, no hay otros que transmitan tanta fuerza y a su vez tanta desolación, cautivan y desesperan, emocionan y acongojan, y quizás sea el poder de esos opuestos tan marcados ,el hecho que las vivencias allí recogidas vuelvan una y otra vez con una recurrencia casi mágica.
    Felicitaciones y saludos!!!

    ResponderEliminar
  4. Tomé la costumbre de entrar a los blogs de gente como Usted que me dan la posibilidad de conocer lugares muy pocos difundidos por las empresas de turismo, por esto, Señor Rodolfo, le agradezco el tiempo que dedica a publicar estos maravillosos paisajes y contar RACIAS.interesantes historias. MUCHAS G

    ResponderEliminar