sábado, 14 de mayo de 2011

Lo que queda del Oratorio de paredes verdes, Medanitos, Catamarca, Argentina

Alguien se acordó que había alguien que conocía a alguien que vivía cerca de alguien que cuidaba un oratorio que ya no existía más, la línea estaba tendida, sólo había que dar con la persona indicada, la hallamos y como era de esperar sin condiciones nos llevó por una sucesión de dunas, vides, dunas, cañaverales, algunos de ellos impenetrables, hasta una casita sóla recostada sobre una pared de arena a punto de tragársela. Alli en la puerta había un fantasma, una sombra, lo saludamos y nos hizo un gesto como que siguiéramos por un caminito que de un lado rebalsaba de arena y del otro contenía una espesura de cañas y vides, metros adelante apareció, si ya no era lo que vine a buscar, la arena lo había capturado y devorado, pero el llegar y el reconocer lo que en algún momento fue se convirtió en uno de los puntos emotivos más altos de toda la travesía.

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